¿Desnudar el espíritu?

Nota: El siguiente posteo debe verse con mucha discreción.


Ya tiene muchos años que la yoga está instalada en la vida de miles de personas en las metrópolis. Al principio causaba extrañeza ver a esas personas vestidas de blanco caminando por las calles con su tapete o mat colgado del hombro, sin embargo, con el paso del tiempo ya es algo común.



Para bien o para mal, esta bella disciplina espiritual se comenzó a popularizar entre la población a un grado tal que parecía que en cualquier momento se comercializaría. Quizá el punto clave fue cuando comenzaron a salir segmentos en los medios de comunicación, como el caso de Alejandro Maldonado, conocido por el aceite Nutrioli, donde las féminas y las cámaras se enfocaban en su físico y no en el significado de las posturas.



La yoga sufrió el embate de la moda. Era muy común escuchar a personas que decían que la practicaban, pero sólo como pose, para entrar en un target que, supuestamente, se preocupaba por su equilibrio espiritual, cuando en realidad su exterior denotaba todo lo contrario. Afortunadamente, eso va cambiando para bien de la esencia y significado.



Los que sobrevivieron a esta batalla de la mercadotecnia son lo que realmente la practican por sus beneficios y bondades. Los que buscan la unión entre mente, cuerpo y espíritu, basados en la concentración, la respiración y la relajación, acompañado de la meditación para complementar la práctica.



Para ellos existen cuatro logros fundamentales que se cimientan en la experiencia: Dharma [virtuosidad], Artha [éxito y abundancia], Kama [placer, a través del Dharma] y Moksa [liberación del deseo, cesación de fluctuaciones mentales y el fin del ciclo de nacimiento y muerte]. La liberación se busca en vida y no tiene nada que ver con la muerte; no hay retorno porque se está en un nivel de plena e infinita felicidad.



Para llegar al Moksa hay ocho caminos para los yogis: Yamas [abstenciones y autocontrol], Niyamas [observancia y reglas], Asanas [posturas], Pranayama [respiración], Pratyahara [absorción de los sentidos], Dharana [concentración], Dhyana [meditación] y Samadhi [iluminación]. Cada una de estas ramas brinda la posibilidad de la profunda exploración y autoconocimiento.



Es probable que la mayoría de las clases que se imparten se concentre en su mayoría en las Asanas. Son retos que cada practicante se autoimpone, como se da en otras disciplinas físicas y deportivas. El objetivo es lograr, con el paso del tiempo, el ascenso hasta el nivel deseado.



Las posturas en la yoga no son para nada fáciles, requieren de todos los elementos mencionados, además de un compromiso y determinación para lograrlas. Las Asanas es una posibilidad de exploración del cuerpo, la mente, las emociones, el espíritu, ya que conduce a la expansión de que lo que se considera los límites.



Los enfoques para practicar las posturas requieren de poner especial atención en la alineación ósea y muscular, la respiración, los candados energéticos ubicados en la garganta, el abdomen, diafragma y el piso pélvico, la dirección de la mirada y los chakras o centros energéticos.



En la actualidad hay algunas variantes para practicar la yoga. Una de ellas es la que comienza a cobrar un auge espectacular en algunas ciudades del mundo, hablamos de la Yoga al Desnudo. Esta tendencia es muy criticada ya que se considera que no es necesario quitarse la ropa para realizar los ejercicios de meditación y relajación, mucho menos mejorará los resultados espirituales.



Y precisamente esto es por lo que han atravesado la modelo ucraniana Luba Shumeyko y su esposo, el fotógrafo erótico Petter Hegre, con la colección de imágenes donde ella muestra diversas posturas sin ropa, ya que decidieron subir el trabajo a su cuenta en la red Imgur, lo cual atrajo las miradas, pero en un sentido inverso, ya que la industria del entretenimiento comienza a difundir la idea de la "yoga sexy".



Luba comenta que cuando se encontraban en la sesión fotográfica y decidieron compartirla en internet, se dieron cuenta de que las etiquetas que usaban para expresarse sobre su trabajo eran erróneas, porque la parte sexy y sexual nunca pasaron por su mente. Sin embargo, hay un poco de vanidad, porque los comentarios que no le gustan son los que dicen que sus pechos son falsos, lo cual, asegura, es injusto.



Las 32 imágenes que comprenden el trabajo visual denotan que Shumeyko no es una novata en el arte de la yoga. Su experiencia acumula más de 10 años y confiesa que cuando inició lo hacía por tener un cuerpo perfecto, pero una vez que se adentro en la filosofía, su único interés radica en la mente.



Las posturas, según algunas opiniones recabadas, están bien ejecutadas, entre las cuales podemos encontrar la Prasarita Padotanasana, Ushtrasana, Virabhadrasana II, Utplutihi, Mayurasana, Baddha Padmasana, Uttana Padasana, entre otras.



La incógnita, tal como sucede con el yogi Nutrioli, es que el físico que muestran no es el promedio de los demás practicantes. Como dicen, es el placebo en donde pueden residir los deseos de practicar yoga, sin embargo, esto te alejaría de la espiritualidad, centro donde radica la práctica.




Si quieren ver más del trabajo que realiza Petter Hegre, googleen su nombre [cuando lo hagan, sabrán porqué no les ponemos el link, ya que quizá este post sea censurado en alguna parte].



Agradecemos infinitamente la colaboración de Berenice Alonso al proyectar una luz sobre este posteo, gracias a ella, entendimos más de la yoga.

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