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jueves, 15 de junio de 2017

Enaltecer el juego


… y seguimos pensando que el marketing pambolero da mucho de qué hablar. Pareciera que las federaciones y los dueños de las ligas sólo quieren que el dinero quedé entre ellos.




Si repartieran un poco en promoción, entregando el concepto deportivo para que sea manejado por verdaderos artistas, no agencias que también caen en el juego de acaparar la parte económica dejando en último lugar su propuesta creativa, los resultados serían trepidantes.



Imaginen la conjunción de la asistencia y consumo de los hinchas con unos fans que busquen a toda costa tener la memorabilia que cada club saqué a la luz, además, con el plus y la restricción de que cada serie fuera única e irrepetible, el resultado es un boom garantizado




Si el deporte se abriera más a otros espectros, tendría mucha rentabilidad en más sectores sociales; rompería con ese esquema preestablecido de que deporte y arte no van de la mano, ni del pie, ni mucho menos comparten el balón.



El gran éxito de los deportes en Estados Unidos, disciplinas que se vuelven rentables para consumo mundial, es la labor de marketing que realizan los comisionados y sus equipos de trabajo de las ligas. Ahí las ganancias estratosféricas de la NFL, NBA y MLB por mencionar sólo algunas.




En Europa, quién buscaría contratar los derechos de transmisión de la liga mexicana, si no conocen al 99.9% de los jugadores. Caso contrario, las ligas española e inglesa tienen ventas al por mayor y gran parte de la población fuchera en el mundo sigue los partidos o por lo menos se entera de los resultados de los diferentes torneos que juegan.



Es un buen momento para que las directivas de los clubes generen la necesidad de consumo de sus jugadores, de sus encuentros; que hagan promoción atractiva para que sus consumidores se sientan atraídos.




Y si no saben cómo, aquí les dejamos unas cuantas ilustraciones del diseñador gráfico inglés Matthew Tait que toma a jugadores emblemáticos para crear imágenes que demuestran el poder de la personalidad y el valor de la acción.



Cada cuadro explota la habilidad del ariete, el parado o la velocidad dentro de la cancha, el perfil para mandar un pase o disparar al arco, la sed de victoria marcada en su rostro, el clímax después de un gol que lleve a la victoria.



Si les gustan las gambetas de Matthew y quieren ver más, sólo den click en su nombre.

martes, 13 de junio de 2017

Batallas futboleras


Es innegable, guste o no, el futbol es el deporte más popular en el mundo; la actividad que más personas practican al requerir de muy pocos elementos para pasar horas de diversión.




A muchos nos consta que no es necesaria una pelota para practicarlo. Con un simple bote de plástico se pueden armar las retas de la “cascarita” o se lleva hasta las últimas consecuencias una serie de penales. Ni que decir de lo que se puede hacer con hojas de papel envueltas con cinta adhesiva; esa pelota serviría para otros deportes.




La imaginación no tiene límites para correr tras un objeto que tiene que terminar dentro de las redes o cruzando las líneas de un par de postes imaginarios que nos permiten gritar: ¡goooool!




La popularidad del futbol recae en sus jugadores estrella, en la historia multicampeón de los clubes más importantes de cada país, en el surgimiento que puede ir ligada a una causa social, en otras tiene raíces políticas. Hay equipos del pueblo como los hay de los “millonarios”.




Y a pesar del gusto colectivo y masivo con el que cuenta, sus historias han sido llevadas a la pantalla grande en contadas ocasiones. Pueden existir un sinfín de razones, pero no tienen la intención de instalar la figura del futbolista en el firmamento donde se encuentran las estrellas pop, las personalidades mundiales que no requieren moverse sólo en el ámbito pambolero para ser reconocidos por cualquiera.




La cuestión del marketing carece de estrategias que comulguen con la esencia que pretender tener los equipos con sus hinchas; no existe una relación estrecha con esa parte de la sociedad que los apoya cada fin de semana; los community managers prefieren evitar las críticas y deciden bloquear a los detractores.




La cartelera deportiva de cada fin de semana es proyectada en cortinillas de los programas que son tan aburridas como los comentarios de los llamados “especialistas”, ex jugadores y ex árbitros que manejan su lenguaje bajo el trazo de una línea, aunque se hable de objetividad.




A pesar de los miles de millones de dólares que se ganan al año y que ingresan en las arcas de los equipos, las federaciones y la FIFA, no hay un atractivo, algún visual que llame la atención del público que apoyará desde el sillón de su casa o en las gradas del estadio, una imagen con la suficiente fuerza de crear la necesidad de asistir, de elevar a sus jugadores a la categoría de superheróes.




La batalla para que esto suceda no está perdida. El diseñador gráfico Isa Kerimov presenta un proyecto que podría resultar innovador y un revulsivo para todas las ligas, desde las profesionales hasta las amateurs.




Una basta colección de pósters cinematográficos que plasmarían las próximas batallas sobre el empastado de los estadios; imágenes que remitirían a las hazañas de los espartanos, a las grandes peleas dentro del Coliseo romano o las gestas que se vivieron en la Edad Media.




Cada equipo tiene a sus líderes, goleadores, pasadores o defensas natos que sobresalen por su técnica y sutileza para tratar el balón. Ellos son el ejemplo viviente de las castas que buscan conquistar a toda costa el ansiado trono, sentarse en la cúpula de una liga que sirvió de escalones para tomar esa estrella que se integrará a su escudo de armas.



Kerimov no entrega los pósters de batallas épicas. Su gambeteo es nato, así que si quieren ver más de sus jugadas, sólo basta que den click en su nombre.