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martes, 20 de junio de 2017

Todo lo que es tres


Para comprobar que la vida pasa muy rápido sólo necesitamos observar a un niño o niña, en los pequeños es que se nota la velocidad con la que corre el tiempo, es por eso que no debemos desaprovechar ni un instante.




Un día despiertas y ves a tu hijo hacer algo nuevo, te sorprenden cuando se pueden incorporar y sentarse, cuando aplaude, se logra poner de pie, brinca, baila, se carcajea, aprende palabras, camina y poco a poco ves que corre y se va quedando atrás el bebé, ahora ya es un niño, sus juegos han cambiado, imita acciones de las personas cercanas a él, y en esa imitación se incluyen caras y gestos, el carácter, la personalidad, el estilo en el vestir, el gusto por los pasatiempos.




Dominique, es una joven mamá que pasa divertidos momentos con sus hijas, y para no perder detalle creó una serie de fotografías en las que aparece ella, Amelia de 10 años y Penny de 3. Juntas posan con el mismo look pero cada una con una personalidad definida.




All That Is Three [Todo lo que es tres] comenzó cuando Dominique notó que ella y sus hijas llevaban una prenda y un peinado similar. Amelia siempre quiere verse como su mamá y Penny como su hermana, así que entre las tres se imitan.




Dominique tiene una cuenta de blog llamada All That Is She, y de ahí el origen de esta linda serie de fotografías.




En las imágenes, además de compartir buenos momentos, Dominique nota el crecimiento de sus hijas, lo que se parecen y también lo distintas que pueden ser entre sí.



All That Is Three también muestra las personalidades de acuerdo a las edades, si vemos, Penny se muestra más divertida y juguetona, mientras que Amelia aparece más tranquila pero sin perder ese brillo de la niñez, y Dominique, una joven mamá estable y feliz de posar al lado de sus hijas.

lunes, 19 de junio de 2017

Por partes iguales


Si volteamos y miramos hacia arriba, para abajo, a la derecha o a la izquierda siempre habrá un objetivo que ver, algo que se muestra ante nuestros ojos, una presencia, aunque sea etérea.


La mirada de cada ser escudriña de diferentes formas lo palpable y lo sutil. Cada reflejo proyectado al interior del cráneo es una interpretación pura, única de la realidad que nos rodea.


La construcción de significados y significantes permite el otorgamiento de una carga de sensaciones y percepciones del horizonte que vislumbramos de día o de noche, cada uno con su respectiva peculiaridad.


Gran parte de la vida, o la vida misma, está construida con elementos simétricos, por partes iguales en el escenario donde fueron postrados, construidos con un fin específico.


La simetría es un bien común de la humanidad. Lo que hay en un lado se encuentra en el contiguo, hablando de una sola evocación física, material que permite que sea dividida en dos partes.


En la calle, la urbanidad nos entrega excelentes escenarios para corroborar que la simetría está en todas partes, que sólo basta con detenerse a ver con minuciosidad el contexto para realizar una fragmentación de edificios, avenidas, incluso la naturaleza misma.


El fotógrafo húngaro Zsolt Hlinka es un curador de la cotidianidad de la metrópolis; un recolector de imágenes de las ciudades que se exhiben simétricas en su contemplación de los días, del recorrido solar y lunar.


Con un bagaje de gran observador, se propuso recorrer la orilla del río Danubio para fotografiar la arquitectura de los edificios que albergan los bancos para presentar cómo las líneas verticales y horizontales, así como ventanas y puertas, guardan una perfecta similitud entre su lado derecho e izquierdo, dando vida a la colección Urban Symmetry.


Cada uno de los edificios fue sacado de su contexto, eliminando el cielo y las construcciones para mostrarlo en una visión limpia que altera el código informativo.


Si quieren ver más de los trabajos de Hlinka, basta con que den click en su apellido.

martes, 6 de junio de 2017

La visión de Manhattan


Cuántos lugares tienen el mote de “la ciudad que nunca duerme”. Es probable que una buena cantidad de países cuente con un lugar que cumpla con las características de mantener un ritmo que dura las 24 horas del día.


Una de las condiciones que guarda es que debe de ser una ciudad con una afluencia de turistas bien nutrida; extranjeros que buscan distraerse con los atractivos que dispone la localidad para satisfacer las necesidades de los visitantes.


Nueva York no requiere presentación. Tiene todos los lugares mágicos que el ser humano necesita. La variedad de actividades permite mantenerse activo de la mañana a la noche y viceversa.


Manhattan es su corazón, un lugar “brillante, caótico y quisquilloso”. Sus calles están repletas de vida, sensaciones que buscan atrapar al transeúnte, juegan con sus sentidos, le crean una necesidad y busca complacerle con su oferta.


Su arquitectura es una mezcla de nostalgia clásica con la modernidad; rascacielos que emergen de las fauces de la superficie para devorar lo más que puedan del cielo, un punto que cada día está más cercano, donde las nubes se acercan a las manos como volutas de algodón.


Florian W. Mueller es un fotógrafo perdidamente enamorado de Manhattan. Considera que “la ciudad nunca duerme porque tiene miedo de perder a un único visitante abrumado”.


Su amor newyorkino lo induce a crear la colección Multivision Manhattan, una serie de fotografías intervenidas de manera digital que nos muestran la compresión de imágenes dotadas de una doble exposición.



El manejo de la luz y la búsqueda de la simetría lineal de los edificios, uno sobre otro, permiten apreciar bloques que otorgan una postal de elementos que existen y son palpables.


Si quieren mirar más de Florian, den click en su nombre.

jueves, 1 de junio de 2017

La cancha


Si a lo lejos ves un rectángulo con un aro [o lo que parece ser un aro], de inmediato sabes que estás cerca de la gloria, de esa pasión que recorre las fibras emocionales por entrar en contacto con el balón que será el hilo conductor hacia grandes victorias, como también algunas derrotas.




Una cancha de basket es más que una superficie de concreto, tierra o duela; representa un santuario donde se tienen que honrar las habilidades naturales, donde el respeto al contrincante se gana con esfuerzo, habilidad, cinismo, pero sobre todo, con deseos de triunfar.




Existen muchos tipos de pistas, abiertas y cerradas. Es probable que donde se fortalecen más los valores y principios sea al aire libre. El sudor es diferente, el contacto tiene mayor agresividad, las reglas del juego se ejercen de otra forma, las caídas tienen otra connotación, los tableros y canastas muestra el paso del tiempo, la batalla contra la intemperie.




No hay lugar donde se quiera estar más que en una cancha. El tiempo no existe, las preocupaciones cotidianas desaparecen mientras se está sumergido en el bote y rebote.




Este enamoramiento no conoce distancias ni condiciones. Un día se puede encestar en un aro con red, al siguiente se improvisa una cubeta o guacal en la calle con las dimensiones justas para tener dos o tres puntos en la cuenta. El basket no tiene impedimentos mientras existe el deseo.




El fotógrafo Rob Hammer tiene un amplio acercamiento al deporte profesional, y sabe que los atletas profesionales tuvieron su inicio en canchas alejadas a la realidad comercial y de marketing, razón suficiente para embarcarse en la travesía de The Basketball Hoops Project.




La serie es una colección intimista, realista y gloriosa de lo que representa el basket en la cultura deportiva de los Estados Unidos. Un recorrido a a través de diferentes canchas que emergen de los lugares más recónditos donde siempre hay una persona con los deseos de juntarse con un balón y una canasta.




Sin importar el clima que impere, la magnificencia del poste, el tablero y la canasta se erigen como un tótem, elementos que se adicionan al espíritu deportivo.




Para ver más de Rob, den click en su nombre.