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martes, 29 de agosto de 2017

Una chelita de Westeros


El domingo pasado se rompió un récord en televisión: el final de temporada de la aclamada serie de HBO, Game of Thrones, es el capítulo con más audiencia en la historia.


Y no es para menos, a lo largo de sus siete temporadas acumula una cantidad inimaginable de seguidores alrededor del mundo. Fans tan clavados que no pierden el mínimo detalle de producción para crear múltiples teorías de hacia donde va el guión de cada personaje.


La séptima temporada generó tanta expectación que hasta HBO sufrió los ataques cibernéticos de los hackers quienes subían a la red los capítulos que pudieron, incluyendo el último, así como una pifia garrafal de la cadena televisiva con sucursal en España, quienes por equivocación programaron el sexto capítulo.


Tal fue el interés por ver el broche final de temporada que los seguidores se reunieron en grupos y una cadena de cines en México aprovechó el boom para proyectarlo en sus salas, sin embargo, en la red existía el temor que la fuerza de HBO se volviera a caer y los televidentes se quedaran sin ver este épico episodio.


Una vez sentados en el sillón, acostados en la cama o apostrados en los asientos del cine o algún bar o restaurante porqué no aprovechar para preparar la botana y echarse una chelita como las que propone el estudio de diseño brasileño Navorsky.


Ellos, fieles legionarios de GOT y de la cerveza, se dieron a la tarea de diseñar las botellas y etiquetas de lo que podría ser la bebida que se toma en Poniente, Más Allá del Muro o que dejaría saciados a los Caminantes Blancos.


La espera será larga para ver la octava y última temporada, pero en lo que ese 2018 o 19 llega, disfruten de una chelita con la fuerza de El Perro, con la temperatura de los dragones Drogon, Rhaegal y Viserion o con la sangre fría de los Lannisters. Si quieren ver más del portafolio de Navorsky Studio, den click en el nombre.

martes, 15 de agosto de 2017

El juego de letras


Si somos receptivos nos podemos dar cuenta de que a diario nos suceden cosas nuevas. Durante el día hay un cúmulo de eventos que por muy pequeños que sean representan un aprendizaje de cualquier índole.




Por eso es muy famosa esa frase de “diario se aprende algo nuevo”. Este conocimiento puede venir desde el lado introspectivo hasta por agentes externos, y en ocasiones hasta extrañas circunstancias nos llevan por lados desconocidos.




Algo que es muy común, pero que sufre de una indiferencia global, es el vocabulario. Las sociedades están pobladas de personas con un vocabulario reducido, con una escasa intención de aprender más por medio de la lectura. No es una ley, pero el desdén por aprender nuevas palabras en una fatiga mundial con la que batallan los diccionarios.




Los “tumbaburros”, como se le llama de manera popular a los diccionarios en México, están diseñados para conocer el significado de las palabras y, en teoría cuando conocemos una nueva es para aplicarla en la vida diaria, no para cumplir un requisito académico o laboral. Su uso tiene que tornarse coloquial, aunque haya que soportar la consigna de “la palabra dominguera” que alude al empleo de una palabra pocas veces utilizada o de caché, dirían otros.




Leer para aprender pareciera que causa flojera, sin embargo, si el conocer el significado de las palabras tuviera un gira lúdico, ¿cambiaría la percepción?




El diseñador Ji Lee presenta su proyecto Word as Image [La Palabra como Imagen] donde pretende por medio del diseño de la tipografía cargar de sentido la escritura de una palabra.




Su reto es hacer que el lector “visualice el significado de la palabra, usando los elementos gráficos de las letras que forman una palabra." Así que la atención es necesaria para captar que no hay partes sueltas sino que forman parte de un todo.



Para ver más de las genialidades de Lee, den click en su apellido.

viernes, 9 de junio de 2017

Cuando el basket y el fut se unen


Estamos a mitad de año y la agenda deportiva se empieza a llenar con muchos y variados certámenes.


Estamos viviendo unas finales de la NBA vibrantes, con una rivalidad que ya es un clásico entre los Guerreros de Golden State, de Stephen Curry y Kevin Durant, contra los Cavaliers de Cleveland, de LeBron James y Kyrie Irving. Esta es su tercer final consecutiva con un título para ambas escuadras y, posiblemente hoy los de la Bahía se podrían llevar a casa el trofeo Larry O’Brien.




Y por otro lado, se retoman las eliminatorias mundialistas en la Concacaf donde tendremos otro clásico [no con los niveles de los clásicos pamboleros de Sudamérica o Europa, pero al fin y al cabo clásico] entre México y Estados Unidos, rivalidad que llega a escalar más allá de lo deportivo por los tintes migratorios.




Después de ahí, los de El Tri agarran el avión para irse a Rusia a jugar la Copa Confederaciones, mientras otros jugadores se quedan entrenando en tierras aztecas para disputar la Copa de Oro en los Estados Unidos, la vuelta del socialismo al capitalismo en unos días.




Así que ver el bote y la rodada de un balón con la finalidad de que se incruste en las redes estará al alcance del control remoto.




Qué pasaría si estos fueran los deportes que siguen y un día se les juntaran a la misma hora los partidos, ¿cuál verían? ¿cuál sería el jersey que se pondrían? Uno encima del otro o se mandarían hacer una playera que estuviera dividida a la mitad con cada uno de los colores de sus equipos, muy al estilo de las que venden a las afueras del Estadio Azteca.




Este problema podría resolverse si hacemos caso de la propuesta del diseñador gráfico canadiense Alexandre De Sève que lleva por nombre NBA football kits. Con ella podríamos estar a gusto de portar la camiseta con mucho orgullo.




¿De qué se trata? De algo no tan simple: es la fusión de los dos deportes vertida en los uniformes de fútbol, pero con los colores de los equipos de la NBA.




Las armaduras son una belleza, usando el estilo de las presentaciones de Adidas. De Sève retoma los modelos invisibles para jugar con los colores de una manera exquisita, mostrando lo que sería la playera de local y de visita.




En verdad es un buen pretexto para aquellos que tienen un equipo en el barrio, invertirle y reproducir alguno de estos diseños que están fuera de serie. Por cierto, como verán los uniformes son Adidas, y esto se debe a que el patrocinador de la NBA es la marca alemana.





Para conocer más del diseño de Alexandre, den click en su nombre.