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jueves, 4 de mayo de 2017

Tipografía en movimiento


Todos tenemos imaginación y creatividad, quizá algunos traen estos elementos desde que nacieron y otros tienen que trabajarlos para desarrollarlos.



Los retos imaginativos están presentes en la vida cotidiana. Encontrar cómo resolver los problemas que se presentan es una tarea que requiere el uso de las neuronas y paciencia para encontrar las herramientas que llevarán a la resolución.



En Diseño, una de los trabajos más completos, pero también complejos, es la inventiva de diversas tipografías. Si en la niñez se trabajó duro para aprenderse el abecedario y los números, en esta etapa vuelven a ser unos enemigos, porque cada carácter debe guardar la semejanza en sus trazos.



En el plano computacional, principalmente en el Word de Office, jugar con las diversas tipografías se llega a convertir en una actividad lúdica, con el fin de hacer atractivo y llamativo el texto que se elabora.



Hay una infinidad de formas para las letras y números. Cada quien elige lo más adecuado de acuerdo a quién se le entregará el escrito o dónde será colocado.



Estos trazos alguien los inventa o uno mismo los hace en el papel. Cada quien tiene su forma de escribir, su distintivo, dirían “está es su letra”.



La artista gabacha Becca Clason es una fanática de las letras y los números. Su pasión radica en hacer diferentes formas de escritura, sólo que ella se destaca por algo: sus tipografías son temáticas, si tratan de comida, las elabora con comida; si el texto va sobre café, los granos están presentes.


Sus trazos orgánicos se presentan entre los estático y lo dinámico, utilizando el stop-motion como aliado infalible.


Si les latió lo que vieron y quieren mirar más de Becca, sólo den click en su nombre.

viernes, 12 de junio de 2015

El superabecedario

Captain America

En la infancia, una de las tareas más complicadas de aprender, en primera instancia, son las vocales. Cuando lo hemos hecho, sentimos que ya tenemos el mundo en el bolsillo, pero… ahí no acaba la conquista.

Batman

Cyclops

Daredevil

La verdadera victoria está más adelante, con un enemigo que no tiene sólo 5 soldados, sino que se presenta con un escuadrón de 27 integrantes [26 en el idioma inglés] que nos hicieron sufrir, nos torturaron, sin embargo, en un momento determinado, nos acostumbramos a ese dolor de cabeza y comenzamos a tomar por asalto la fortaleza del abecedario.

Elektra

Flash

Ghost Rider

¿Recuerdan esos días oscuros? Los maestros se creen al pie de la letra esa sentencia que dice “los niños son como esponjas, todo lo absorben”, y eso en ocasiones es una mentira total. Aprenderse de memoria tantas letras no es tan sencillo como parece.

Hulk

Iron Man

Joker

Es ahí cuando los adultos más habilidosos comienzan a aplicar distintas actividades para que le entre a como dé lugar el abecedario. Ahí es cuando pensamos que el mundo sólo se debería de mover con las vocales [los números son un tormento aparte para este post].

Killer Croc

Loki

Mystique

La enseñanza vista como un juego es una excelente forma de evitar que los pequeños le rehuyan a la escuela. El colegio es una responsabilidad básica en la formación, pero no debe de ser una pena de muerte si el chiquitín no entiende a la primera. Recordemos que todos y cada uno de nosotros asimilamos los conocimientos de diferente manera.

Nightcrawler

Omega Red

Poison Ivy

¿Cómo les hubiera parecido que el aprendizaje del abecedario estuviera relacionado con uno de los gustos infantiles [y de muchos adultos también] más efectivos: los cómics? Es más, nos atrevemos a pensar que en la actualidad sería uno de los mejores métodos, aunque ¿cómo aplicarlo?

Quicksilver

Riddler

Spiderman

La incógnita anterior puede ser resuelta gracias a la destreza, imaginación, creatividad, y por qué no, también por su placer ante las historietas, del ilustrador, director de arte y diseñador Simon Koay.

Two-Face

Ultron

Venom

Su técnica se basa en la fusión de cada una de las 27 letras del abecedario con los nombres de superhéroes y supervillanos. Este mash up no sólo ocupa la letra inicial del personaje, sino que está caracterizada con los elementos que lo distinguen ante los fans.

Wolverine

Xavier

El resultado es la invención y reimaginación de una serie tipográfica bautizada como Superbet. Los niños, sus papás y las escuelas estarían agradecidos de tener estas letras pegadas en sus paredes, ya sea de la recámara o el salón de clases. Eso queda claro.

Yellowjacket

Zatanna

Para conocer más trabajos de Simon Koay, den click en su nombre.

lunes, 16 de febrero de 2015

Tipografía de cuento


El objetivo de la comunicación es el de transmitir un mensaje. Mensaje que no sólo se elabora con letras, las imágenes son de gran alcance, pues aportan un aspecto visual a toda la composición y contribuyen a que se cumpla el propósito de forma adecuada. Por eso se dice que una imagen vale más que mil palabras.

La finalidad de toda composición gráfica es transmitir un mensaje concreto. Para ello, los diseñadores se valen de dos herramientas principales: las imágenes y los textos.


Hay casos en que la tipografía es la mejor manera de comunicarse cuando ésta se convierte en una imagen.

Además de su componente significativo, cada letra de una palabra es por sí misma un elemento gráfico que aporta riqueza a la composición final.


La esencia de un buen diseño gráfico consiste en comunicar ideas y su objetivo es alcanzado cuando atrapa la atención y prácticamente obliga al espectador a contemplar el mensaje detrás del mensaje.

En la India vive la estudiante de diseño Anwesha Daolagupu quien logra representar todo un concepto fusionando un tipo o letra con una imagen creando un alfabeto inteligente y muy original.


Daolagupu ha diseñado una serie de posters minimalistas de algunos clásicos cuentos de hadas. Toma la primera letra del título del cuento y le agrega el elemento central de la historia. Es así, por ejemplo, que vemos representada a la letra “S” con el famoso cuento de Blanca Nieves (Snow White), la “S” se muestra en un espacio negativo y dentro de ella se deja ver la imagen de la protagonista y la manzana con la que cae envenenada.


Un trabajo que se muestra sencillo por la forma, pero que requiere de creatividad para recrear la historia con pocos elementos.

Para conocer más de los diseños de Anwesha Daolagupu den click en el nombre.


martes, 7 de octubre de 2014

Mecanografiando rostros



Antes de que la tecnología nos alcanzara crear una obra de arte tal vez resultaba un proceso más romántico. Con esto no demeritamos los impresionantes trabajos que los artistas contemporáneos crean, pues los avances aplicados en las diversas técnicas artísticas han dado resultados sorprendentes, y muchos de ellos, finalmente, tienen como base a los grandes clásicos.


La fotografía, por ejemplo, que en sus inicios resultaba un proceso de mucha paciencia, desde la toma del objetivo a fotografiar, hasta la etapa final para obtener la imagen plasmada en papel, hoy es una captura al instante, aunque el trabajo previo y posterior también requiere su tiempo. En el caso de la literatura, los escritores comenzaron usando tinta y papel para contarnos historias y relatarnos hechos reales o fantasías originadas de su imaginación.


Cuando se inventó la máquina de escribir, para muchos amantes y profesionales de la pluma aquello de escribir a través de un aparato era algo frío y antinatural, se perdía el romanticismo del contacto directo con el papel.


Uno de los primeros grandes escritores que se lanzó a la aventura tecnológica fue Mark Twain, quien compró su primera máquina en 1874, aunque demoró 9 años para que se decidiera a dictar su primera novela a un mecanógrafo. Le siguieron Tolstoi y Lewis Carroll.


En Superficiales Nicholas Carr cuenta cómo este invento cambió los esquemas mentales de Nietzsche o de T. S. Elliot. El vínculo llega a ser en algunos casos de pura dependencia. Como lo es para el escritor estadounidense Cormac McCarthy. Desde comienzos de los 60 escribía en una Olivetti Lettera 32. En 2009 su máquina fue subastada por un cuarto de millón de dólares. McCarthy no pudo acostumbrarse a escribir sin su máquina y acabó comprándose una idéntica por cincuenta dólares en una tienda de antigüedades. Otros maestros de la pluma como Paul Auster sentían gran pasión por su Olimpia SM9 que le dedicó uno de sus libros, The Story of My Typewriter.



Es así como la máquina de escribir supuso un gran descubrimiento para varios escritores. Mecanografiar no sólo se trata de dar golpes, también es un arte, pues se necesita práctica para conocer bien la ubicación de los tipos y no cometer errores, pues no existe la tecla de borrar. Quizá varios de ustedes la usaron para entregar sus primeros ensayos y trabajos escolares, recordarán el papel desperdiciado y las gomas o los correctores que se empleaban para hacer desaparecer la letra tecleada por error.


Las nuevas generaciones tal vez no conozcan una máquina, para muchos quizá resulta algo obsoleto. Pero no para el joven ilustrador brasileño Álvaro Franca, quien se vale de este hallazgo del siglo XIX para hacer un homenaje a sus autores preferidos a quienes retrata en escala de grises en su serie Typewritten Portraits.


Franca imprime varios golpes para dar forma a los rostros de José Saramago, Clarice Lispector, Jack Kerouac, J. D. Salingery, Charles H. Bukowski; destacados escritores que no sólo han dejado una huella a nivel literario, sino que también, al igual que Franca, utilizaron una máquina de escribir para crear.


Álvaro Franca tiene sumo cuidado y precisión en mecanografiar y no perder detalle de las caras de sus homenajeados.


Aquí el video de cómo crea Typewritten Portraits.


Si quieren conocer más del trabajo de Álvaro Franca echen un vistazo aquí.