Bocetos orgánicos


Quizá una de las profesiones que tiene mayor repercusión social es el diseño de modas, aunque pocas veces se piensa en ello. El arte de elegir de manera acertada la distribución de los trazos tiene grandes dividendos.


La creatividad para darle una forma nueva a las prendas habituales, requiere de un amplio conocimiento de lo que desea la gente, y hasta de lo que no le gusta, para utilizarlo como contratendencia.



No debe ser nada fácil diseñar ropa para hombres, ya que todo se basa en playeras, camisas y pantalones, como mercado fuerte, y hacer algo diferente cada temporada. Sin embargo, el nicho femenino es más extenso: blusas, pantalones cortos, capri y largos, faldas, blusones, leggins, medias y todo lo que dicte Zara.


La evidencia se encuentra en las tiendas de ropa. Las áreas para mujer son amplias y con una extensa variedad de textiles, mientras que las de hombres representan sólo una cuarta parte de la misma tienda. Inclusive, los precios llegan a ser económicos en comparación con el nicho masculino.



Sabemos que hay grandes nombres dentro del diseño, el inconveniente es el precio que en ocasiones es inalcanzable para muchos. Por ello se dice que son diseños exclusivos, porque una mínima porción social puede adquirirlos.


Aunque cuando se asiste a una pasarela o se ve por televisión, las colecciones no son lo más agraciadas que uno pensaría. Están inspiradas en temas que las personas dudarían en portar. Insistimos, son diseños exclusivos.



Pero cuando realmente se quiere crear un diseño que guste y llegue a la mayoría de las personas, los encargados ponen mucho énfasis para materializar su imaginación en un trozo de papel.


Y cuando la inventiva va más allá de lo inimaginable, aparecen diseñadoras de moda como la artista Gretchen Röehrs. Su destreza con el lápiz y plumón sólo requiere de unos pocos trazos para darle forma al estilo, sólo que sus láminas tienen un distintivo especial.



Ella otorga color, no se queda en el blanco y negro. Sus proyecciones reflejan un estado orgánico en toda la extensión de la palabra, ya que sobre los trazos de sus modelos hay comida, y no manchas porque se le haya ensuciado la hoja, sino que las prendas tienen como base frutas, verduras y uno que otro antojo.


Su habilidad la ocupa en crear vestidos con fresas, melón, col, plátanos, pan, lechugas y cerezas. Cada elemento orgánico le otorga movilidad y dinamismo al boceto, resaltando una prenda que a simple vista parecería coloreada.


Si quieren conocer más trabajos de Gretchen Röehrs, den click en su nombre.

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