Cómo han pasado los años...


Unos antes otros después, pero todos vamos poco a  poco por el camino del envejecimiento, y ese no es motivo de tristeza, al contrario la experiencia que nos da la vida es lo mejor que nos puede ocurrir. Lo importante es envejecer felices, con dignidad y trabajando día a día para ser mejores personas, envejecer agradecidos con lo que nosotros mismos construimos. Sólo depende de nosotros cómo queremos vivir nuestros días.


Hay quienes padecen los años en vez de gozarlos, no son capaces de aceptar su edad porque quieren ser jóvenes por siempre, y no se han dado cuenta que pueden seguir siendo jóvenes e incluso niños si tomaran la vida justo como cuando tenían esa edad, lo que no significa que se carezca de madurez.


Conservar la capacidad de asombro, de imaginación, de arriesgue, de diversión, éstos y otros muchos elementos, que regularmente caracteriza a la gente joven, es lo que no deberíamos de perder u olvidar conforme nos hacemos adultos.


¿Han notado qué rápido crecen los niños? Es en ellos que se ve lo pronto que pasa el tiempo, aún cuando convivamos diario con un bebé, de un día para otro se evidencia el crecimiento. Encontramos nuevos aprendizajes, expresiones, hay una madurez física y mental que sorprende.


Hay una frase que la vimos circular por las redes que es muy cierta: “Cuando entendamos que no es un día más sino un día menos. Empezaremos a valorar lo que realmente importa”.


Lo importante es no lamentar el paso de los años, lo que sí es relevante es detenernos y disfrutar cada momento.


Se envejece como se ha vivido. Las personas que han logrado llevar una vida gratificante, generalmente pueden aceptar los cambios de la edad con mayor naturalidad.


El galardonado artista de cómics Dan Dougherty,  creó una tira cómica sobre envejecer. Se trata de la historia de un padre y su hija creciendo.


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