lunes, 27 de abril de 2015

El vuelo de un hijo


A finales de los ochentas y principios de los noventa se transmitió por la serie televisiva La Vida Sigue Su Curso [Life Goes On] que mostraba la dinámica de una familia en el andar diario. La serie no fue cualquier programa.


Se trataba de la primera vez que un personaje principal recaía en una persona con Síndrome de Down. Charles, mejor conocido como Corky, dio grandes lecciones de vida al luchar contra la discriminación y la dificultad de relacionarse con los demás debido a su padecimiento.


A principios del 2015, la actriz Jamie Brewer de la serie American Horror Story, quien también padece Síndrome de Down, hizo historia al ser la primera modelo que participa en una pasarela en la Semana de la Moda de Nueva York, lo que habla de una apertura y un ejemplo para que los jóvenes se muestren como son sin ningún temor.



Las personas con síndrome sufren desde su nacimiento. En ocasiones, los padres los rechazan en cuanto se enteran de la enfermedad y, aunado a eso, a lo largo de su vida tienen que hacer frente a la burla de los demás. La falta de educación, respeto y tolerancia es una constante para ellos.


Gran parte de esta discriminación recae por el aspecto físico que tiene el rostro de las personas que tienen este trastorno genético [poseen una copia extra del cromosoma 21]. En la familia, en la calle, la escuela y en cualquier parte donde estén siempre son señalados y vistos como si fueran "tontos".


“Retrasado” es el mote con el que son calificados. La ignorancia inunda a la sociedad de complejos y miedos hacia lo desconocido. No buscan adentrarse ni entender el problema para cooperar, en la medida de lo posible, en el desarrollo social de la persona con Síndrome de Down, así que están condenados a pasar los días junto a sus padres quienes buscan protegerlos.



El caso del fotógrafo Alan Lawrence es especial. Es de esas historias que motivan a pensar que el ser humano tiene su grandeza en el amor hacia los hijos, sin embargo, el camino para llegar a ese punto no fue del todo sencillo.


Cuando su hijo Wil nació en octubre del 2013, supo que algo en él era diferente con relación al nacimiento de sus cuatro hijos anteriores. Lo miró a los ojos por largo tiempo mientras su mente estaba detenida, lo que sucedía a su alrededor no tenía importancia. Después se dio cuenta lo que sucedía: los ojos de Wil mostraban los signos claros del Síndrome de Down, y los doctores lo confirmaron. El destino decidió que Wil fuera el único de sus hijos con el padecimiento.


La actitud de Lawrence lo llevó a investigar minuciosamente sobre el Síndrome de Down. Ingresó a ese mundo desconocido y se hizo parte de él, porque ahí es donde iba a habitar por siempre su hijo. Wil ha crecido bajo el cobijo y cariño de su familia.



Alan se percató, una vez más, de algo especial en Wil: cuando estaba acostado boca abajo, en la superficie que fuera, siempre extendía los brazos y las piernas como si estuviera volando. Esta representación hizo que su imaginación volará y decidiera que si su hijo quería volar, iba a volar.


De esta manera nace la serie Wil Can Fly, donde el talento de Alan Lawrence se pone de manifiesto al capturar los instantes de Wil y sus extensiones para después hacer la edición de la imagen y otorgar la veracidad suficiente para creer que su hijo vuela de verdad.


La serie se ha subido al blog That Dad y a la cuenta de Instagram thatdadblog donde podemos observar una gran cantidad de fotografías de Wil. La intención es crear conciencia de que no debe de existir el miedo ante este tipo de desorden. Por otro lado, también tienen un canal en YouTube llamado Bringing Light que cuenta las historias de otras familias que tienen un integrante que padece Síndrome de Down.



Para conocer más de esta historia, den click aquí, aquí y aquí.


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