viernes, 11 de enero de 2013

Lo infrarrojo de la belleza




Cuando escuchamos la palabra “infrarrojo” nos remite a un contexto de espionaje, de seguridad máxima, inclusive, a cuestiones de medicina y ciencia. En los aeropuertos, después del 11 de septiembre del 2001, se han colocado cámaras infrarrojas o termales para revisar que los pasajeros no lleven artefactos explosivos, pistolas o armas blancas.







Existe una desviación inclinada a lo artístico: la fotografía infrarroja. Lo que se necesita, además de la sensibilidad artística para retratar el objetivo, es una cámara reflex convencional, filtros y películas con características infrarrojas.







Lo que hace la fotografía infrarroja es eliminar o quitar lo más que se pueda la luz ultravioleta y el espectro visible, para que sólo pase por la lente de la cámara la imagen infrarrojo. Recordemos que todo objeto luminoso desprende calor, mismo que el ojo humano es incapaz de percibir.







El fotógrafo David Keochkerian ha creado un álbum -en franca expansión- con fotografías infrarrojas. Cada una de las imágenes parece que salió de alguna película de ciencia ficción o fantasía. La apreciación en el cambio de color y tonalidades que ofrecen los filtros simplemente le dan a cada objetivo un matiz que maravilla hasta al ojo más exigente.






2 comentarios:

  1. Simplemente hermosas....coincido con El Sam...son como salidas de un cuento...

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  2. ¡Qué preciosos paisajes! si no fuera por el Indie, y por supuesto por su anfitrión El Sam, no los conocería. Están de lujo. Ahora tengo ganas de salir a tomar fotos.

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