martes, 29 de enero de 2013

Graffiti con cinta adhesiva y escalpelo

 
Es muy común encontrar graffitis en las paredes de las ciudades. Muchos graffiteros consideran que es arte, y lo es, pero también existe el vandalismo, ese que sólo crea contaminación visual, producto de actos que lastiman el trabajo de otros.
 



 
El arte callejero se va adentrando cada vez más en la cultura de lugares que están dispuestos a otorgar un espacio a los artistas que buscan expresarse a través de su imaginación. Estas obras engalanan las paredes de casas, edificios, bajopuentes y toda estructura destinada para la creación.
 



 
Max Zorn es un artista callejero que radica en Ámsterdam, Holanda, que tiene como materia prima la cinta adhesiva y un escalpelo. Esta particularidad se debe a que en las calles siempre observó que había residuos de cinta de los pósters que se pegaban en las paredes de su localidad, nadie los quitaba y ahí quedaban.
 


 
A Zorn se le ocurrió la idea de que la cinta adhesiva no fuera considerada un contaminante, sino que ahora “conquistará las calles” con la creación de arte urbano. Sus graffitis no ocupan para nada la pintura de los sprays, sino que le da un uso especial a la cinta, basándose en el método que utilizan los “customizadores” de coches, que toman este material para darle forma a sus ideas sobre las láminas, creando bocetos impresionantes.
 



 
Los beneficios que le trae la cinta adhesiva son la ligereza y fácil manipulación para realizar trazos. Sus primeros trabajos fueron la decoración de farolas que alumbran Ámsterdam. La tonalidad de luz dorada que proyectaban agradó a las autoridades que le permitieron crear una exposición en el mismo lugar, trasformando el espacio en una galería abierta para experimentar.
 



 
Su técnica radica en colocar capas de cintas adhesivas color marrón para darle mayor impacto y profundidad a sus obras. Para Max, con el paso del tiempo y la práctica, su proceso es muy simple, sólo se trata de saber empalmar las cintas.
 

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