jueves, 7 de abril de 2016

Vestigios del tsunami


La tecnología con la que contamos en la actualidad nos ayuda para que la vida sea más amable. Las innovaciones se convierten en herramientas de uso diario como son el internet, los dispositivos móviles y los aparatos eléctricos y electrónicos.



Esa misma velocidad también provoca que las noticias nos lleguen en vivo. Las agencias de noticias y noticiarios nos reportan al momento lo que sucede. Uno de estos sucesos pasó el 11 de marzo del 2011: el tsunami de Japón.




Las imágenes que nos mostró la televisión y la red daban un escenario que parecía sacado de una película hollywoodense de desastres naturales. Lo que veíamos no fueron maquetas, eras fábricas y automóviles que eran arrastrados por la furia del agua.



La planta nuclear de Fukushima cobró fama mundial por los riesgos de una liberación de radiación al exterior que eran palpables debido al terremoto y tsunami. La comunidad científica y ambiental tenían esperanzan vagas de que esto no sucediera, ya que las afectaciones al planeta serían irreversibles.




Las autoridades japonesas declararon de manera inmediata el "estado de emergencia nuclear" que comprendía la evacuación de la población de las comunidades aledañas. Las emisiones de radiación se dieron, sin embargo, fueron en una cantidad mínima a la que se esperaba.



Han pasado cinco años y los recuerdos de la población siguen vigentes, porque tuvieron que abandonar lo que construyeron a lo largo de una vida, propiedades que tienen un valor económico, pero sobre todo, un valor sentimental que no se puede comprar con ninguna divisa.




Los fotógrafos franceses Carlos Ayesta y Guillaume Bressio presentan la colección Revenir sur nos pas [Volver sobre nuestros pasos] para mostrar las evidencias de lo que quedó atrás de las 80 mil personas que fueron desalojadas.



Cada imagen atestigua la nostalgia y tristeza de la población que se encuentra al frente o sentada sobre lo que fue su realidad, una vida que fue arrasada de un momento a otro por un capricho de la naturaleza, por una muestra de su poderío en un desplazamiento de placas tectónicas.



Para conocer más del trabajo de Ayesta y Bressio, den click en los apellidos.

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